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Solidaridad con Nahel y la juventud racializada de Francia

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Desde Mektub, como espacio de reflexión antirracista dirigido a la comunidad mora y musulmana, queremos enviar nuestro apoyo y solidaridad a la familia y amistades de Nahel M., joven de 17 años de origen argelino asesinado por la policía francesa.

Del mismo modo, queremos solidarizarnos con toda la población racializada del país vecino, especialmente la juventud, que sufre una política racial semejante a la que nos aplasta en el Estado español: una segregación residencial que se manifiesta en las conocidas banlieus, donde la violencia policial es diaria, la segregación escolar, que también conocemos aquí, así como un racismo estructural que se manifiesta en todos los ámbitos de nuestra vida (en el acceso a la vivienda, al empleo, en la educación, etc.). Todo ello en un país profundamente negrófobo e islamófobo que ejerce un enorme control sobre el cuerpo de las mujeres musulmanas, al tiempo que persigue y criminaliza a las personas activistas y a los movimientos sociales que luchan contra el racismo antimusulmán, llegando incluso a su ilegalización.

Francia comparte con España una pasado colonial y un presente racial, incluso llegaron a compartir colonias, como es el caso de Marruecos. Ese colonialismo no acabó con el fin de las administraciones formales. Es ahí donde hay que enmarcar la inmigración, quienes migran a Europa fueron colonizados por sus Metrópolis.

Las relaciones coloniales se mantienen a día de hoy, no solo a nivel económico, pues Francia somete al continente africano con enormes deudas que duran décadas. Actualmente, sus empresas explotan mano de obra (en y) del sur global, al tiempo, que continúan expoliando al continente con la connivencia de algunos gobernantes africanos. Mientras que aquellos dirigentes que se oponen, acaban, en el mejor de los casos, apartados. Afortunadamente, algo está cambiando en África, estamos asistiendo al resurgir de una juventud que quiere romper definitivamente las cadenas que le atan a su verdugo.

Esta relación colonial se ha valido y se vale de la raza para subordinar. Mientras en Francia, Inglaterra o Alemania se vanagloriaban de vivir la Ilustración que tanto nos han enseñado en la escuelas, esta potencias mundiales mantenía territorios enteros subordinados, sometiendo a la esclavitud y la deshumanización de quienes los habitaban. Esto último no nos lo han enseñado en la escuela salvo romantizándolo.

La idea de raza como constructo sociopolítico para legitimar el colonialismo, llega hasta nuestros días. La política francesa, pero también la española, y la del continente europeo en su conjunto, se asienta en la existencia de una jerarquización humana basada en esa idea de raza. Por eso, casos como el de Nahel no son anecdóticos y seguirán sucediendo. Basta con mirar las costas del Mediterráneo. 

No “son cosas que pasan en EEUU”, ni “consecuencias de la realidad francesa”, como se está repitiendo estos días en los medios de comunicación generalistas de España, que pretenden así negar u omitir su racismo, lo tenemos en nuestras narices, en los Centros de Internamiento de Extranjeros, en los campos agrícolas donde explotan a nuestros hermanos y hermanas a diario en condiciones de esclavitud, lo tenemos en nuestros barrios donde la presencia policial es asfixiante, en las escuelas a las que los padres y madres blancas no llevan a sus hijos “porque hay muchos inmigrantes”,  lo tenemos cada vez que encendemos el telediario. Lo sucedido hace unos días en las costas griegas y en la ruta migratoria hacia Canarias es otra manifestación de qué cuerpos son desechables. Esa línea de deshumanización no se entiende sin hablar de racismo como política de Estado.

En España Nahel tiene otros nombres: Marouane A., Ilyas T., Elhadji N., M. Mbaye, M. Bouderbala, Eleazar G., Lucrecia P., M. Abagui, Osamuyi A., Jonathan S., Samba M., Idrissa D., Aramis M., Younes S., Manuel Fdez, etc. Son los nombres de las víctimas del racismo de Estado en España.

Es por ello que mostramos toda nuestra solidaridad con la población racializada y hermana de Francia.

Justice et vérité pour Nahel

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