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Lo catalán no te quita lo facha

Mi relación con Ripoll es poca, aún y la proximidad, solo voy por funcionalidad. Pero desde hace unos meses, he empezado a interesarme por la situación política después del cambio de ayuntamiento y lo que eso conlleva en la sociedad civil y el conjunto social de la comunidad mora. 

La verdad es que no me sorprendió mucho que el partido de extrema derecha tuviera esos resultados en las municipales. Tampoco me pondré a analizar eso, la receta es antigua, nada nuevo bajo el sol. Y además, con la tontería ya han pasado unos meses y digamos que parece que el ayuntamiento se ha acomodado a esa situación. Lo malo está en que la fuente de calor sigue allí y la combustión crece

Lo que resulta inquietante es pensar en el daño que puede perpetuar en un futuro. Si aún y logrando quitar el origen del fuego, el incendio se apaciguará o será ya demasiado tarde.

Tengo que admitir la incertidumbre, desolación y tristeza que sentí los días posteriores a las elecciones municipales. La casualidad me llevó a escuchar una conversación tomando un café en una terraza y lo que escuché no me gustó nada. Escuché porque hablaban a voces y con los pechos llenos de orgullo tras los resultados electorales.

El discurso de odio salió a la calle sin descaro. El odio y la ignorancia, que fue creciendo de boca en boca según la fragilidad del hablante. Al percatarse de que era yo la que estaba en la mesa de al lado, [definamos ese YO como alguien que forma parte de ese colectivo al que estaban injuriando] quisieron arreglar la papeleta diciendo un:

-Uy no, pero no todos son iguales.

Aquí os tengo que aclarar algo. 

Os habla una “diferente”, una que no es como ELLOS o sea, Ellos me refiero a nosotros. Qué lío. Os cuento. La cuestión es que han decidido convertirme en una de las excepciones de la comunidad mora. Una a la que se absuelve a voz de pronto solo por no llevar velo. Condición número 1 para poder vivir en armonía como mujer musulmana bajo las normas blancas, normas que van cambiando según antojo de la voz cantante, así que nunca os creáis que sois una persona INTEGRADA. [Pequeño secreto, si se percatan de que lleváis algún tatuaje, les entra un subidón importante, incluso intentarán cazarte para sus artimañas políticas, entrevistas en periódicos… es gracioso jugar a eso si queréis, pero no os lo creáis mucho que nunca dejaréis de ser un objeto mediático para fines político-culturales y moros]. 

La cuestión es que han decidido convertirme en una de las excepciones de la comunidad mora. Una a la que se absuelve a voz de pronto solo por no llevar velo. Condición número 1 para poder vivir en armonía como mujer musulmana bajo las normas blancas.

Como es este un espacio de moros y para quien quiera leernos, pues la verdad es que vengo a desahogarme un poco. Hasta ahora, seguro que nada de lo que os he contado os ha sorprendido demasiado, en el fondo es lo de siempre, con la diferencia que en ese municipio, la islamofobia se ha desVelado del todo. Y ahora, queridas, como se sienten tan bien paseando sus ideas xenófobas con total impunidad; pues quieren desVelarnos a nosotras. Viva el feminismo hegemónico… ¡Sororidad! 

Llevo meses sin poder salir del asombro, así que me voy a  tomar la libertad de escribir esto con subjetividad, cinismo y humor. 

Luego llegaron los tuits, los ataques en las RRSS.

Lo primero que pensé fue que había que aplacar el golpe. El odio busca la confrontación y la antipatía. Cuando se le suma la supremacía, busca la violencia para la estigmatización y la justificación de sus actos e ideales. 

Pero, ¿sabéis qué? Dos no pelean si uno no quiere. 

A pesar del dolor de saber que tu vecina, que la compañera que entrena contigo o la cajera que te vende el pan todas las mañanas ha votado a un partido que te odia. A pesar del desamparo y la incertidumbre de lo que será de ti solo por formar parte de una comunidad a la que se ha decidido castigar… A pesar de todo esto, repito: Dos no se pelean si uno no quiere.

Eso fue lo que me mostraron las mujeres de la comunidad marroquí de Ripoll. Hablé con ellas después de algunos tuits inaceptables, racistas, cargados de mentiras y tendenciosos. Fui a tenderles la mano para poder emprender acciones en caso que ellas quisieran y, ¿Sabéis qué es lo que más les molesta de los tuits o las publicaciones que se hacen acerca de ellas? Que se utilice su imagen sin su permiso.

Les da igual lo que digan o desdigan. Celosas de su intimidad y con todo su derecho, les molestó que se expusieran sus cuerpos en RRSS sin su consentimiento.

Ellas siguen con sus vidas, tranquilas porque son conscientes que son utilizadas y que precisamente, lo que buscan esos mensajes islamófobos es una reacción de la comunidad. Una reacción que por más pacífica que sea, se utilizará y se vestirá con interés; será la reacción que justifique la violencia del partido de extrema derecha. 

Salí de esa reunión tranquila y entendí la actitud que tenían ante la aversión que viven a diario. De esa manera, directamente les cortan la comunicación. Dos no pelean si uno no quiere.

Asimismo, tener que tomar esa actitud para poder evitar problemas, no deja de ser una coacción. Vivir evitando molestar a nadie a sabiendas que cualquier cosa molesta.

Porque… ¿Qué es lo que molesta? ¿Que profesamos una fe distinta o que entramos en este modelo económico liberal y nos va bien aún? ¿Que juguemos al mismo juego, en “vuestro” campo y que aún y las trabas que nos ponéis, prosperemos? Dejemos ese punto porque es un debate bastante amplio, pero el microcosmos que se ha creado en Ripoll bien se podría utilizar como ejemplo para enseñar el ABC del populismo y todo su árbol genealógico.

Además, estamos hablando de Catalunya, el tema identitario juega un papel muy importante, pero de eso hablamos luego.

Como andaba diciendo, el tener que vivir escondido, no deja de ser violento, pero por suerte, en la zona tenemos colectivos y movimientos antirracistas y antifascistas preciosos; aparte de la gente de a pie que colabora con sus palabras amables cada vez que aparece una polémica. 

La prueba la tenemos con la reacción ante la censura del cartel de Fiesta Mayor. La alcaldesa quería que se cortara parte de la imagen porque en ella aparece una mujer con hijab. Según la alcaldesa, una niña con el velo islámico (como les gusta eso de meter la coletilla de “islámico” para activar el terror). Así, le echa candela y ya puestos que se las dé de protectora de derechos de la infancia también. Y suma y sigue, total estamos en la era de la posverdad. Como decía antes, nada sorprende y no hay nada nuevo bajo el sol.

Leyendo comentarios sobre ese cartel de la fiesta mayor, vi uno que decía que lo que veía era una mujer con el pelo rosa. Bien podría ser, ahí cada una y su visión de la realidad. Lo importante es detectar cuando se desfigura para dañar. Aquí no es cuestión de perspectivas o puntos de vista, es cuestión de tergiversar. 

Pues bien, la artistaza, Ivonne Navarro, se niega a recortar nada y Ripoll se levanta ante ese acto de censura. Se imprimen los carteles y se cuelgan. Al día siguiente, aparecen arrancados, pero quedó parte de ellos, justo la parte donde pone #stopracisme #stopcensura. Y ahora, se están vendiendo camisetas con la intención que sean el outfit de los días de festejos. Viva la resistencia.

Gracias a toda esa gente que denuncia estos ataques hacia el colectivo moro,  musulmán y el migrante, en general,  silenciado por miedo o simplemente por querer vivir sin sobresaltos. 

Por cierto, voy a confesar algo que me parece a la vez revelador. Desde que se censuró el cartel del que hablamos, a mi me entran ganas de ponerme el velo solo para ir a Ripoll… Ahí lo dejo. Y yo era “la diferente”. ¿Qué tipo de velo sería el mío? ¿“islámico”? . Viva la resistencia. 

A veces me enfado. Me enfado y me toca tragar. No me queda otra.

Las latentes elecciones a la Generalitat de Catalunya es una de las cosas que me crean esta impresión desagradable.

Retomando lo que os venía explicando, toda la censura de la que os he hablado ocurre, mientras el partido de Aliança Catalana consigue los avales para presentarse a las elecciones autonómicas. Pero ¿qué es lo que les aúpa realmente? Mi asombro viene cuando observo que muchos de los simpatizantes, lo son básicamente por el elemento independentista y esto, excusa todo lo otro.

Pero ¿qué es lo que les aúpa realmente? Mi asombro viene cuando observo que muchos de los simpatizantes, lo son básicamente por el elemento independentista y esto, excusa todo lo otro.

Porque, a ver,  vayamos a dejar una cosa clara: LO CATALÁN NO TE QUITA LO FACHA. 

No sé señores, pero… esta gente ve como ejemplo de democracia a IsraHell… ¿Todo bien en casa, amiguis? Quien avisa no es traidor, pero en este mercado, o tienes un “i” entre los dos apellidos, o te quedas fuera. Que no te engañen. 

Estoy en un punto, de nuevo en el que me tocaría hacer un poco de análisis político  o simplemente definir lo que es democracia, pero me da mucha pereza. Ya os he dicho que he venido a desahogarme, y, además, hay gente a la que se le da mucho mejor que yo. 

Pero, a grosso modo, diré que se han metido el descontento hacia los partidos independentistas después de los resultados de “El procés”, la situación económica tras varias crisis y el coronavirus y la estigmatización del colectivo moro en Ripoll tras lo sucedido en BCN en una coctelera. 

Son todo pequeñas bombas de relojería que se van cargando con fórmulas simples de descalificación para llegar a esta conclusión: La culpa: de los moros, la solución: la independencia. Y me preguntaréis ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Nada, simplemente que todo es un sinsentido.

Ese desencanto puede llevar al votante a una opción más extrema, una opción que, en este caso, se presenta con la bandera del independentismo por una cara y la del fascismo por la otra. Y vuelvo ahora a eso de “lo catalán no te quita lo facha”.

Hay quien no relaciona lo catalán con el fascismo porque solo concibe el catalanismo como aquél que luchó contra el franquismo.  De manera que esas dos ideas son totalmente antagónicas y heterogéneas. 

He nacido en Catalunya y he crecido bajo esa condescendencia que me obligaba a elegir mi identidad siempre y cuando sus “rarezas” estuvieran dentro de ciertos parámetros. Llevo toda la vida viviendo en Catalunya. ¿Sabéis lo que implica no? La discriminación que vivimos lleva marca propia. Lo catalán nos absuelve parcialmente de lo racial pagando un precio muy alto, el precio de la integración total, que nunca llega porque es la catalana una identidad que se siente constantemente en peligro. 

La discriminación que vivimos lleva marca propia. Lo catalán nos absuelve parcialmente de lo racial pagando un precio muy alto, el precio de la integración total, que nunca llega porque es la catalana una identidad que se siente constantemente en peligro. 

Y recuerdo que la que se indigna y lleva meses observando esto pasmada, es alguien a quien deciden absolver porque creen que soy diferente. 

Supongo que será que llevo bastante bien puesto “lo catalán”. Aunque, cuando quién no me conoce se dirige a mí, valga la redundancia, lo hace en castellano. Y no es este un hecho inocente ya que el catalán es un activo político importante. ¿No será que se tendría que revisar  lo catalán de entre vosotros y redefinirlo desde dentro? ¿No será que hay que sanar y aceptar realmente la pluralidad que hay dentro de lo catalán? Esta independencia que queréis, ¿excluye a alguien o a algún colectivo en particular? Atención aquí

¿Hay que estar defendiendo lo catalán siempre en contraposición con una alteridad? Lo vivieron y siguen viviendo los migrantes provenientes del éxodo rural. Lo vivimos nosotros, lo viven todos los colectivos migrantes. Pero es que, lo viven los mismos catalanes porque en el conjunto de Estado no se concibe tener una identidad doble, aspecto que catalanes y vascos comparten. 

Dicho esto, puede que el catalanismo que utiliza Aliança Catalana, rescatando una identidad proveniente de un pasado idealizado. Creando un mirage de una Catalunya independiente utópica con la leyenda de Guifré el Pilós como símbolo;  [Perdón, un pequeño inciso, pero es que tengo que decirlo. Esto de Guifré me recuerda a Aznar con el Mio Cid.]  sea una reacción a esa sensación de identidad permanentemente amenazada que os comentaba antes. 

Pero la amenaza a la identidad catalana no la creamos ni los moros, ni ningún colectivo migrante. Sabemos que lo español se definió y construyó en contraposición a lo musulmán. Ese modelo de construcción identitaria tan medieval, propio de las cruzadas, es el que utiliza ahora este partido ultra para ensalzar su catalanidad. ¿No sería hora de buscar alternativas para que lo catalán se cree desde una posición lejos del odio?

Ahora, con la tontería, tenemos Aliança Catalana picando las puertas del Parlament de Catalunya.

No es inocente lo que promulga este partido, habla de raza catalana y se declara abiertamente islamófobo. Todo ello vestido de una idea capciosa de democracia y con un ideal de país totalmente extemporáneo. 

Me los imagino por los pasillos del Parlament cruzándose con VOX o Ciutadans, carne de meme todo. ¿Aceptarían incluir dentro de la raza catalana, como ellos dicen, a txarnegos para afrontar la invasión islámica? 

Aún así, no os angustiéis. No digo que no vayan a tener votantes, ya nada me sorprende, pero que no os pase lo que me ha pasado a mi todo este tiempo con Ripoll. Ni os enfadéis, ni os preocupéis, ni os disgustéis,  ni dejéis que os dañe. No perdáis el tiempo justificando vuestro modo de vida ni disimulando. El racismo de Estado sigue siendo el mismo aunque haya una fuerza política fascista más y ya sabemos afrontarlo. Somos migrantes, y no dejaremos de serlo. 

No perdáis el tiempo justificando vuestro modo de vida ni disimulando. El racismo de Estado sigue siendo el mismo aunque haya una fuerza política fascista más y ya sabemos afrontarlo. Somos migrantes, y no dejaremos de serlo. 

Quedaros con lo que hacemos nosotros, la gente de a pie, los que no legislamos pero conocemos las realidades y necesidades de nuestra comunidad. Por  más lento que sea nuestro proceso de sensibilización y educación, los resultados se ven cuando ocurren cosas como esta. 

Antes os comentaba que Ripoll era un microcosmos. De ese microcosmos también podemos ver los resultados de la lucha: les arrancaron los carteles y decidieron hacer camisetas.


Así pues, seguimos,

و لي عزيز على ميمتو عمرو مايتخص

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